
Hace un par de años, vi por la tele un documental sobre los peligros de la vida moderna en el que relacionaban el incremento de las alergias al consumo de agua con cloro. Siendo alérgico al pólen como soy, y sufriendo mi novia otras alergias, decidimos probar a instalar un
filtro anticloro en casa, para ver si eso reducÃa nuestros sÃntomas alérgicos.
Pero no quiero hablar sobre alergias ni sobre si realmente el cloro del agua del grifo desordena nuestro sistema inmunológico. Saco este tema porque esta semana me he dado cuenta de las
similitudes entre el modelo de negocio del software privativo y las prácticas de muchas empresas que, en principio, nada tienen que ver con el software.
Resulta que cuando compras un filtro de agua, al menos a Fontanilla, la empresa a la que se lo compramos, te envÃan un técnico a casa que te lo deja funcionando. El filtro, un cilindro de plástico relleno de carbón activado, tiene una vida estimada de un año, con lo que pasado un año, la empresa te llama para avisarte que se pasará a cambiarlo por uno nuevo, sin cobrarte (supuestamente) más que lo que cuesta el filtro: no cobran desplazamientos ni mano de obra.
Total, que pasado un año desde la instalación, vino el técnico a cambiar el filtro por otro nuevo. Sacando unas enormes llaves para hacer palanca y abrir el filtro, extrajo el filtro usado y colocó uno nuevo. Me sorprendió que en cuanto sacó el filtro viejo, lo inutilizó rompiéndole una pieza de plástico que lleva, digo yo que para evitar que se nos ocurriera usarlo más adelante...
No le dimos más vueltas al asunto, pero ahora que se acercaba otra renovación caÃmos en la cuenta de que, siendo sólo dos en casa,
lo normal serÃa que pudiéramos usar el mismo filtro durante más tiempo, porque suponÃamos que los estudios de que el filtro duraba exactamente un año estarÃan basados en una familia media de, digamos, 4 o 5 personas...
Finalmente llegó el momento en el que llamaron de la delegación de Fontanilla en Madrid:
Fontanilla: Buenos dÃas, que mañana por la mañana nos pasaremos a cambiarle el filtro.
Yo: Ah, hola, buenos dÃas, pues mire, que es que hemos pensado que como sólo somos dos en casa y últimamente hemos estado fuera bastante, no lo vamos a cambiar todavÃa, les llamamos dentro de unos meses...
Fontanilla: (súbitamente enfadado) ¿Cómo? No, no, no puede ser... sepa usted que el filtro tiene una garantÃa de un año y que, pasada esta fecha, no nos podemos hacer responsables de su salud...
Yo: Eh... bueno, no creo que sea peligroso, sólo es carbón filtrante, tranquilo, que les llamaremos dentro de unos meses...
Fontanilla: ¡No, no! No puede ser porque se tiene que cambiar cada año, y si no, pues nada, ahora mismo rompo su garantÃa, pero que sepa que si nos vuelve a llamar, tendremos que cobrarle la mano de obra y el desplazamiento...
Total, que me sorprendió muchÃsimo la reacción que tuvo. Se cabreó en seguida y me intentó convencer primero con
miedo (que mi salud peligrarÃa) y después con
amenazas (que romperÃa mi garantÃa, y me costarÃa caro: concretamente, el desplazamiento y mano de obra que, de haber tragado con cambiarlo cada año sin rechistar, me habrÃa ahorrado).
Mosqueado por su reacción, decidà probar a abrir yo mismo el filtro. Si, recordaba que cuando lo compré, me dijeron que era muy fácil... pero ahora me querÃan convencer de que no, y que tenÃa que ser cada año... Pues nada, abrir el filtro ese fué sencillÃsimo, sólo habÃa que desenroscarlo del grifo y hacer palanca. El mecanismo interno, más sencillo que un chupete. ¡Bien! Ahora podÃa comprar el filtro cuando yo realmente quisiera cambiarlo, y realizar la operación yo mismo... ¡Mi primer filtro
hackeado!
En resumen, los que conozcais la lucha entre el software libre y el software privativo habreis encontrado muchas similitudes, supongo. La base del software privativo consiste en darte algo cerrado, que se supone no puedes abrir ni hacer cambios en su interior. De esta manera, dependes de ellos cuando quieras hacer mantenimiento. Para disuadirte de que intentes ser independiente, te mienten con miedos exagerados, te dicen que es muy complicado, te amenazan con consecuencias terribles si te atreves a mostrar independencia...
Evidentemente a Fontanilla le interesa que cambiemos de filtro cada año, de esta manera tiene unos ingresos previsibles periódicamente... pero cuando eso choca con mis intereses, la cosa cambia. Yo no quiero comprar un filtro nuevo cada año si no lo necesito. Aun asÃ, sigo dependiendo de ellos, porque son buenos en hacer lo que hacen: fabricar carbón activado y dármelo envasado en cilindros de plástico, cosa que yo no sé hacer. También dependeré de ellos para comprar recambios, si se me rompe algo... en fin, modelos de negocio válidos todos ellos,
no era realmente necesario forzarme a hacer nada que no quisiera.
A partir de ahora compraré el filtro en la tienda que me de la gana, preferiblemente en una que no me intenten engañar con este tipo de tonterÃas.